Escuchar de verdad dejando hablar a quien se expresa

Actualizado: 6 oct



Normalmente nos creemos que sabemos escuchar, pero cuando comprobamos que realmente lo que hacemos tiene que ver con lo que me ocurre a mí, en lugar de dejar a la otra persona que se exprese abiertamente y hasta el final, hasta que ya no tenga más que decir, ahí es donde nos damos cuenta de lo que es realmente escuchar:


Dejar entrar las palabras de la otra persona hasta mi corazón, dejando que me toquen, ahí es donde se puede producir la comprensión de lo que está viviendo quien se expresa. Lo que comúnmente conocemos como ponerte en la piel de quien se expresa o ponerte en sus zapatos.


Si esto no se da, es decir, si no dejamos que exprese en su totalidad lo que quiere decir, sin interrumpir, y observando lo que nos pasa por dentro, no se puede producir la empatía.


Escuchar con presencia es todo un arte.


Sobre todo porque lo que dice la otra persona nos toca, y no estamos acostumbrad@s a observar lo que nos pasa cuando escuchamos algo incómodo, o simplemente algo que le ocurre a quién escuchamos.


Lo que hacemos es intentar solucionar lo que le pasa, y no es eso lo que necesita. No necesita consejos, ni que le digan lo que tiene que hacer a no ser que nos lo pida.


El ego quiere escapar de sentir y de vivir emociones porque no ha aprendido a ello. No digo que el ego sea ni bueno ni malo, lo que quiero decir, es que evitar es una estrategia. O varias, porque se puede evitar de muchas maneras.


Reunir el coraje de observarse no es fácil, requiere de ganas, de motivación por poner conciencia a lo que está vivo en mi cuando acompaño a quien escucho.


A veces sólo necesita expresar para ordenar las ideas.


Otras sólo necesita escuchar un reflejo de lo que ha dicho para ordenarlo en su cabeza o para confirmar lo que ha dicho.


Otras sólo necesita expresar para desahogarse y entonces puede conectar con sus sentimientos y sus necesidades o encontrar estrategias para cubrirlas.


Otras…. si se te ocurren otras posibilidades escríbelas en comentarios ….


Cuando realmente podemos escuchar lo que nos toca de lo que ha dicho quien se expresa sin reaccionar, entonces estamos en empatía con lo que siente…


Y te puedes preguntar ¿Y qué hago? ¿Me quedo ahí sin hacer ni decir nada? ¡es muy raro!


En muchas ocasiones me han hecho este comentario, y en muchas ocasiones me he quedado en silencio después de escuchar a una persona durante media hora o más, sin intervenir, solo estando con presencia, escuchando lo que está vivo en quien se expresa, traduciendo a sentimientos y a necesidades. Y al final le he preguntado, después de dejar un tiempo para tener la certeza de que realmente ha acabado: ¿Quieres decir algo más?


Y a veces quien se expresa continúa, necesita expresar eso que no había dicho. Si yo no hubiera formulado esa pregunta puede que no lo exprese… o si porque tiene el espacio para conectar con lo que está viviendo y se permite expresarlo.


En este punto puedes preguntarte ¿Y cómo voy a reflejar media hora de hablar de quien se expresa? ¡eso es imposible!


Te aseguro que no, que ¡es posible! porque cuando yo hago esto, estoy completamente presente, estoy ahí para la otra persona, escuchando y traduciendo a sentimientos y necesidades, también diferenciando hechos de interpretaciones, me quedo con la esencia.